La Fiesta de San Blas, patrón de Dubrovnik

La Fiesta de San Blas, patrón de Dubrovnik

Con la suelta simbólica de las palomas blancas en la Fiesta de la Candelaria o “Kandelore”, el segundo día de febrero, en la víspera de San Blas, comienza la fiesta más larga en esta zona, y la escena es una de las que se nos graba en nuestros recuerdos de por vida. El comienzo de esta tradición se remonta al siglo X y se basa en la leyenda del santo que durante el sitio veneciano de la ciudad ayudó a los habitantes de Dubrovnik a defender su libertad. En señal de gratitud, la población lo convirtió en su patrón, y en la Edad Media, sobre los cimientos de una antigua construcción románica, se construyó una nueva iglesia barroca de San Blas, que se convirtió en el centro de culto para la población local, así como para los habitantes de Mljet, Lastovo y Konavle.

 

Izando la bandera de San Blas delante de la iglesia ornamentada y llevando la reliquia dorada, una estatua del santo que sujeta en sus manos la maqueta de la ciudad, comienza oficialmente la fiesta. Si bien un honor especial pertenece a los organizadores de la fiesta, los “festanjul”, cuyo deber es liderar toda la procesión, los llamados “trombunjer”, trompetistas, son responsables de la parte más entretenida de la celebración que consiste en realizar disparos de armas históricas en el puerto. Junto con los primeros tonos de una especie de himno que comienza con “Escuche, nuestro San Blas…”, la procesión avanza por la hermosa Stradun donde, junto con los dignatarios eclesiásticos, participa todo el mundo, viejo y joven, y donde también suscitan la atención especial de los observadores y de los numerosos turistas las hermosas muchachas de Dubrovnik, vestidas de trajes tradicionales, insuperables en su esplendor. Durante el día festivo, personas de todas partes de la República de Dubrovnik se reunían en la ciudad al pie del monte Srđ. Puede verse hasta qué punto se celebraba esta fiesta de San Blas y  hasta qué punto se respetaba su espíritu de libertad, que toda persona era bienvenida e incluso se suspendía la persecución de los delincuentes durante esos dos días.

 

Parte de la supervivencia de este rico, pequeño pero poderoso Estado, a través de la historia, se puede atribuir precisamente a la fe en San Blas, que dio la forma a las relaciones interculturales, porque los patricios y los plebeyos, unidos bajo la imagen del santo, definieron la identidad local. A lo largo de toda la historia, a través de los esfuerzos de la población devota y de la fraternidad de San Blas, la fiesta ha conservado todas las características tradicionales, pero también las costumbres a través de las cuales se guarda el patrimonio intangible de la República de Dubrovnik y la riqueza espiritual de la población local.