Kremšnite de Samobor (Milhojas con crema de Samobor)

Kremšnite de Samobor (Milhojas con crema de Samobor)

Al tan solo mencionar Samobor, una ciudad encantadora a tan solo veinte kilómetros de Zagreb, la primera cosa que se le ocurre a la mayoría de los croatas son las ricas kremšnite o krempite de Samobor, un pastel de milhojas con crema que hoy se puede encontrar en la mayoría de las pastelerías tradicionales.

 

En la época del carnaval, cuando la mayoría de las ciudades croatas se convierten en un desfile de disfraces y fiestas callejeras, además de las rosquillas en Croacia continental se comen justamente las kremšnite, cuya receta original ha sido preservada duramte todos estos años. Se considera que las mejores kremšnite se pueden comer solo en Samobor, de donde proviene este pastel, y por eso varios habitantes de Zagreb y alrededores hacen excursiones a esta ciudad barroca.

 

Kremšnita es reconocible por su liviana crema amarilla que se prepara de huevos, azúcar y harina y se encuentra entre dos capas de milhojas crujientes, con una fina capa de crema de leche batida debajo de la capa superior. Dicen que el autor original de esta receta que conquistó a los habitantes de Samobor fue Đuro Lukačić, pastelero que volvió de su educación en Viena Budapest y Zagreb, e inspirado por las influencias de los países vecinos en los años veinte del siglo pasado adaptó el postre que en alemán se conoce como Cremeschnitte y creó el pastel que hoy en día forma la parte de la identidad de esta ciudad croata. Las milhojas que se usan arriba y abajo de este pastel se hacen con anticipación y la liviana crema se prepara de claras batidas mezcladas con una mezcla de leche, azúcar, azúcar de vainilla, yemas y un poco de harina.

 

A pesar de que a primera vista parezca sencilla, no es fácil preparar la crema amarilla porque requiere mucha atención y velocidad para que todos los ingredientes se unan de manera perfecta. Es más, se dice que son necesarias dos personas para la preparación de este postre porque las claras y las yemas se preparan a la vez para que el resultado sea una verdadera y sabrosa kremšnita de Samobor.

 

Antes de servir el pastel se corta en grandes cuadrados, y cada cuadrado se espolvorea con azúcar impalpable, que le añade dulzor a este pastel moderadamente dulce.