Queso y nata

Queso y nata

Cuando uno menciona queso en este contexto, se piensa en el queso fresco en grumos con un poco de suero, de forma de mitad de pelota con el peso de algo menos de medio kilo, donde la frescura y el pasto de la vaca en la naturaleza y los prados son de importancia esencial. La región de Zágreb es el centro de la tradición de queso y nata pero se produce también en luchas localidades de Croacia central, igual como en algunas partes de Eslavonia. Se compra solo en los mercados.

 

Del queso y nata se disfuta en estado fresco: se sirve muy simple, al queso se le pone la nata en medida a la de un queso con una o dos porciones de nata. Una porción de nata es de apróximadamente de un decilitro y medio, según la medida tradicional inprecisa. Junto al queso y nata se sirve tradicionalmente el pan de maíz, el pan de la masa de maíz sin levadura, muy horneado, con la cáscara crujiente. El pan de maíz se hornea en formas muy grandes, generalmente redondas, a veces más pesadas de diez kilógramos. Las guarniciones más frecuentes junto al queso y nata son la cebolleta y rábano. Al queso y nata se les pone siempre la sal y a veces se rocía con el pimiento dulce o picante molido. De queso y nata se hacen muchas cremas como el Liptauer.

 

La cebolleta picada y pimiento rojo se añaden casi siempre, a veces también el ajo, especialmente joven, pero muy buen sabor le dan también el cebollino (especialmente uno salvaje del bosque), el eneldo, el ajo de oso, el tomillo o la mejorana. El queso y nata bien batidos hacen una salsa fenomenal para las cintas de pasta, a las cuales se le añaden los trocitos de beicon soltando grasa, a veces también el ajo. En algunas partes de Croacia continental, especialmente en la región de Eslavonia, la pasta de ese tipo se hornea en el horno, a veces a fuego más fuerte para obtener una cáscara suave.